9 Razones

9 Razones Para Trabajar Conmigo


1. Para experimentar intimidad sin presión

Gran parte de la intimidad que experimentamos se da en un contexto romántico, donde surgen una serie de pensamientos: “¿Qué vamos a ser?”, “Eres ‘the one’”, “¿Podrás cumplir con todas mis necesidades?”, “Verá las partes de mi que me dan verguenza”, "¿Y si se me escapa un pedo?". Una de las principales propuestas del trabajo sexual es la ausencia de expectativas que cumplir u objetivos que alcanzar. Al no haber un futuro del qué preocuparse, se nos permite estar más presentes para disfrutar, explorar y aprender; para tomar nuestro propio espacio y dejar que la honestidad con nosotrxs mismxs y con lx otrx aflore. ¿Qué posibilidades se abren cuando no necesitas conquistar a alguien, "lograr" el orgasmo o ser atractivx?


2. Para experimentar una cultura de comunicación en la intimidad

Las sesiones implican mucha comunicación antes, durante y después del encuentro. Antes, diseñamos los detalles de lo que ambxs necesitamos para sentirnos cómodxs. Durante el encuentro, hacemos check-ins, escuchamos con diferentes partes del cuerpo y realizamos los ajustes necesarios en el momento. Después, conversamos para integrar lo que hemos experimentado. No es común intimar de esta manera, por lo que vivir esta experiencia se convierte en la co-creación de todo un encuentro, en el que en todo momento puedes escoger activamente lo que sí y lo que no deseas que suceda. Al principio, la comunicación puede no ser fácil, pero con la práctica adquiere mayor fluidez.


3. Para probar cosas nuevas que no puedes experimentar en otros espacios

Ya sea por tabúes o por no conocer a la persona adecuada, muchas veces tenemos fantasías sexuales que no encuentran un lugar en la vida real para ser realizadas. Aquí creamos el espacio adecuado para hacerlas realidad.


4. Para estar en el centro y recibir

Cuando se trata de un servicio profesional, no tienes que preocuparte por si la otra persona está disfrutando, si el intercambio es recíproco o por tu "desempeño". Ya has hecho tu parte y, a cambio, tienes el derecho de acostarte (o adoptar la posición que prefieras) y recibir tranquilamente. Ya sea para disfrutar del placer, procesar el dolor o recibir una presencia amorosa, realmente puedes relajarte, soltarte y recibir.


5. Estás en transición de género

Cuando nuestros cuerpos están cambiando, es fundamental seguir explorándolos y conociéndolos en sus nuevas formas. En cualquier etapa de tu transición, podemos utilizar este espacio para reconectar contigo mismx, reconociendo y actualizando tus deseos y necesidades físicas. El proceso de transición puede traer consigo cambios tanto físicos como emocionales, y este espacio está diseñado para acompañarte en ese descubrimiento, ofreciéndote un entorno seguro donde puedas explorar cómo se siente habitar tu cuerpo en constante transformación.


6. Desasociar la intimidad de la violencia, el abuso o la falta de voz, construyendo nuevas conexiones neuronales

Muchxs de nosotrxs hemos vivido experiencias sexuales traumáticas que han (in)formado nuestras relaciones con la intimidad. Es importante y valiente tomar el camino de enseñar intencionalmente al cuerpo a formar nuevas asociaciones. Co-creando un espacio de sanación íntima, puedes avanzar a tu propio ritmo y esculpir nuevas experiencias positivas.


7. Experimentar una relación sexual fuera de estructuras conocidas

Estar con una trabajadora sexual es una experiencia humana única. Desde los orígenes de la humanidad, personas de todo el mundo han buscado salir de su cotidianidad y deleitarse con algo diferente.


8. Afrontar lo que nos inquieta o da miedo

Por ejemplo, si una pareja está considerando abrir su relación, los primeros pasos pueden ser muy intimidantes. Una trabajadora sexual puede servir como un experimento con variables más controladas, donde no existe el riesgo de enamorarse y las expectativas y prácticas se negocian con la pareja de antemano.


9. Conexión cuando la quieres y la necesitas

Esta es quizá mi razón favorita. Mi trabajo se ha desarrollado, en gran parte, a partir del dolor que he experimentado en diferentes momentos de mi vida debido a la falta de contacto físico. He sentido un profundo dolor por los numerosos obstáculos sociales que nos impiden satisfacer nuestras necesidades más básicas: cercanía, tacto, la capacidad de regular nuestros corazones con el pecho de otra persona. Quiero derribar estos obstáculos y abrir un camino fácil y accesible para pedir —y recibir— la conexión que necesitamos. Me encanta cuando alguien se acerca con una intención clara de exploración o sanación, pero también respeto profundamente cuando alguien simplemente reconoce y toma en serio su necesidad de conexión: ser vistx, ser apapachadx, surfear las olas del placer con otro ser humano a su lado. ¡Hagámoslo!

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